Cinco pasos para actualizar un dormitorio

Uno de los lugares más especiales e íntimos es sin duda nuestro dormitorio. Y por tal motivo debe ofrecernos un espacio que nos invite al descanso total después de un largo día de trabajo.

Si por alguna razón la decoración de tu habitación ya no te gusta o ya no es funcional, entonces ve los siguientes cinco pasos para actualizarla.

1) ¿Estás durmiendo y descansando cómodamente?

El colchón correcto puede ser la base para dormir una noche maravillosa y el comprar uno nuevo en las tiendas de colchones especializadas podría transformar tu dormitorio y refrescar por lo tanto tu sueño.

El tipo de colchón que elijas es muy personal, ya que debe moldearse a tu cuerpo y proporcionarte apoyo también. Acuéstate sobre tu colchón y desliza tu mano debajo del hueco de tu espalda, sólo debe haber un poco de resistencia.

Una gran brecha aquí significa que tu cama puede estar demasiado firme, con demasiada presión sobre tus hombros y caderas, mientras que ninguna brecha en absoluto podría indicar que el colchón es demasiado blando.

Aquí el consejo consiste en substituir el colchón cada 7 a 10 años, así que puede ser el momento de hacer un cambio.

2) Un elegante acurrucamiento

Quizás no le das mucha importancia a tu edredón, pero un edredón suave y de lujo podría mejorar seriamente la calidad de tu sueño, así como refrescar el interior de tu dormitorio.

Los edredones vienen en una amplia gama de rellenos y queda totalmente en ti cuál prefieras. Los rellenos naturales, como las plumas o el plumón, son súper acogedores, pero también evitan que te sobrecalientes al permitir que tu piel respire.

La calificación en las etiquetas indica el aire caliente atrapado por el edredón y lo caliente que es dormir, por lo que se recomienda usar de 3 a 4.5 tog (medida que indica que tan caliente será el edredón) para el verano y entre 9 a 13.5 tog para el invierno.

3) Refresca tu almohada

Las almohadas tienen una vida bastante corta y los especialistas recomiendan reemplazarlas cada dos o tres años, ya que pueden volverse grumosas e insalubres con el uso continuo. Piensa en la posición en la que duermes cuando estés eligiendo almohadas, ya que esto tendrá un impacto en la cantidad de apoyo que necesitas para asegurar que tu columna está correctamente alineada.

4) Una explosión de frescura

El tener una ropa de cama hermosa puede traer un nuevo aspecto a tu esquema de diseño de la habitación. Si prefieres tonos profundos, pasteles pálidos u hojas blancas quebradizas, es posible transformar completamente el humor de tu dormitorio y agregar un rubor de vibración también.

Las prendas de un algodón elegante o un lino maravillosamente suave, con las fundas de edredón nuevo junto a unas sábanas de textura suave, no sólo se verá tu habitación maravillosa… te hará sentir fabulosa también.

5) El toque final

Como con cada espacio en el hogar, tu cama puede beneficiarse de un poco de accesorios con estilo.

Cuando tu cama está recién hecha, intenta agregar dos o tres cojines con estilo a la tapa de tus almohadillas y dobla un tiro hermoso o la colcha en la parte inferior para realzar el color, además de que le da una ráfaga, incluyendo un nuevo patrón y textura.

El cortejo con una mujer

El viernes pasado, después de que me aprobaron un crédito automotriz, fui a la una reunión con unos amigos en un bar. Intentamos hacer esto unas dos veces al mes, pues es algo completamente saludable, ya que de lo contrario es muy posible que algunos efectos secundarios del estrés se manifiesten en áreas de nuestras vidas que no queremos.

Lo interesante de estos viernes de bar es que todos tenemos vidas un poco caóticas y las historias que se cuentan son cada vez más simpáticas, debido a la naturaleza de nuestras vidas, lo que significa que siempre cambian.

Sin embargo, un amigo nuestro, de los que siempre van, tiene historias muy similares, pero con distintas personas, algo que por supuesto despoja a sus historias de toda monotonía, aunque por lo general es el mismo esquema.

Mi amigo tiene un problema que muchos hombres tienen y que la gran mayoría no se dan cuenta dónde está su error crucial al querer conseguir su eterno objetivo. Mujeres.

Me es impresionante el ver cuántos hombres hay ahí afuera quienes se rompen la cabeza para conseguir a X o Z mujer, lo peor siendo que sufren tremendamente en el proceso, pareciendo muchas veces más mujeres que las mismas mujeres, algo que les lleva a la ruina constantemente.

El problema comienza cuando un hombre desea demasiado a una mujer en específico, lo que lo lleva a hacerla el centro de su existencia y a olvidarse de todo lo demás en su vida, causando, por supuesto, un desbalance muy fuerte que descompone todos sus planes.

Aunque muchos hombres estén convencidos de que a las mujeres les encanta que se derritan por ellas, la verdad es que lo que les gusta a ellas es recibir una dosis saludable de atención y no que se pasen de la cuenta.

En mi experiencia, lo que a mí me ha resultado más efectivo a lo largo de mi vida, es que cuanto menos le pongo atención a una mujer en específico y estoy abierto a una gran variedad de ellas, lo que significa que ninguna es mi prioridad.

Esto, por supuesto, solía hacerlo hablando con la verdad y diciendo mis intenciones claras, sin mentiras o palabras disfrazadas, de modo que desde el principio sepan la realidad de las cosas y el juego que están jugando, para nunca dar falsas esperanzas ni romper ningún corazón, o al menos tratar de no hacerlo.

Por alguna razón esta actitud me resultaba como un imán de mujeres, que me permitía escoger con quién estar y a quién tomar en serio.

Algo que también hacía era que al momento de tener una novia, le daba su lugar y no le era infiel, si bien nunca la convertía, aunque fuera mi novia, en el centro de mi existencia, sino que simplemente le daba su lugar y la respetaba.

Ahora estoy casado, por lo que ese juego ya se me acabó; sin embargo, mi mejor consejo a los hombres es tener siempre suma tranquilidad, nunca obsesionarse, no mentir y no tener su propia vida.

Pasos para decorar tu primer departamento

Salir de la casa familiar y empezar a vivir por cuenta propia es una experiencia enriquecedora en muchos sentidos.

Una de las grandes oportunidades que se tienen es la de ambientar el propio espacio, para que sea un auténtico reflejo de nuestros gustos, intereses y forma de ser. Incluso si se trata de un departamento compartido, hay más posibilidades de aportar opiniones y establecer acuerdos, puesto que cada quien contribuye a la manutención del departamento.

Ahora bien, cuando nos dan una hoja un lienzo en blanco, a veces no sabemos ni cómo ni por dónde comenzar. Aunque tengamos claro que nuestro color favorito es el azul o que preferimos los muebles minimalistas, al estar frente al espacio que será nuestro nuevo hogar podemos tener muchas dudas respecto a cómo decorarlo.

Por eso, en este artículo quiero compartirles los pasos que seguí para decorar mi primer departamento de soltero y que de hecho me funcionaron muy bien (y cómo no iban a resultar, si me los dio nada menos que mi mamá).

Tómenlos como guía, pongan algo de su cosecha y manos a la obra para empezar a decorar.

  1. Establecer prioridades

Si el departamento está completamente en blanco y sólo cuenta con las instalaciones y acabados básicos, lo más conveniente será empezar por lo indispensable, como la cama y el colchón para la recámara, y el refrigerador y la estufa para la cocina.

Los departamentos de alquiler, que por lo general son los que buscamos al independizarnos, suelen tener cubiertas estas necesidades básicas. Aquí la pregunta puede ser si quieres comenzar con los espacios más públicos, como la sala y el comedor, o los más íntimos, como la habitación. El orden dependerá enteramente de lo que sea más importante para ti (descansar a cuerpo de rey, o reina, o invitar a todos los amigos para dar el “remojo” a tu nuevo depa).

  1. Consulta y reelabora tu presupuesto

Digo “consulta y reelabora” porque seguro que antes de tomar la decisión de mudarte, hiciste un presupuesto a conciencia y concluiste que, efectivamente, tus ingresos te permiten cubrir todos los gastos de un departamento (sí, seguro que lo hiciste).

Al establecer las prioridades de lo que quieres o necesitas empezar a decorar y ambientar, es recomendable que busques y compares precios de los primeros artículos que comprarás y revises de nuevo tu presupuesto para confirmar que te alcanza. Considera que además de estas compras, tendrás que asumir los gastos cotidianos (la renta, los servicios, los alimentos, el transporte).

  1. Busca opciones para reciclar o aprovechar

No todos tus muebles y accesorios decorativos tienen que ser el último grito de la moda (especialmente si tu preferencia es un estilo vintage). Te conviene invertir en electrodomésticos nuevos, así como en tu cama y colchón, porque usarás estos artículos constantemente, de ellos depende en buena medida tu bienestar y además esperas que te duren por un buen tiempo.

Para accesorios como libreros, lámparas, mesa de centro o mesitas de noche, puedes darte una vuelta por mercados de segunda mano, ver qué puedes hacer con artículos como huacales de madera o repisas, o hasta contactar a ese familiar que está redecorando su casa y quiere deshacerse de algunos muebles. La idea es ahorrar un poco en lo que no es tan indispensable e invertir en lo que sí lo es.

Nuestras primeras prendas

¡Qué complicado es eso de los eventos sociales! La verdad es que fuera de una que otra reunión tranquila con un par de amigos, yo disfruto más quedándome en casa, tanto para compartir el tiempo libre con mi esposa e hijos, como para disfrutar algunos momentos a solas, cuando el resto de la familia no está en casa.

Podría decir, para dármelas de popular y sociable, que lo anterior es resultado de los cambios que la vida familiar ha operado en mí, pero lo cierto es que en las grandes reuniones –familiares, de la escuela, del trabajo o del tipo que sean– siempre me he sentido como pez fuera del agua. Parece increíble que con todo y ese carácter antisocial, haya encontrado una fabulosa oportunidad de carrera en la venta de departamentos, y si bien amo mi trabajo, adoro llegar a una casa tranquila y en la cual tengo mi propio espacio, al final de la jornada.

Comento esto porque el próximo fin de semana, mi esposa y yo tenemos un baby shower del que ningún pretexto nos logrará salvar. Es así, porque se trata, nada menos que del baby shower de mi hermana, así que por ningún motivo podemos quedar fuera del primer evento importante en la vida de nuestro sobrino.

Como ya se imaginarán, este tipo de eventos me hacen aún menos gracia por los dichosos “juegos”, que no sé a quién se le ocurre organizar. Sin embargo, ayer mi esposa me recordó de otro detalle que podría complicar aún más las cosas; ¿qué llevaremos de regalo?

Bueno, ya sé que la cuestión no plantea una incógnita imposible de resolver. Por el contrario, el objetivo esencial del baby shower es ayudar a los papás con los preparativos para la llegada del bebé. Queda claro, entonces, que las opciones para regalar son muebles, accesorios o ropa para bebé.

Esto último, como bien dijo mi esposa, podría ser lo más adecuado para regalar, pues a nada se le da tanta batalla como a la ropa; sobre todo en los primeros meses, cuando los niños parecen concentrar toda la energía de sus diminutos cuerpos en ensuciar todo.

Sin embargo, y como bien lo comprobamos con nuestro primer hijo, elegir prendas para un recién nacido no es cosa fácil. A veces uno se deja llevar por lo adorable que puede lucir la ropa. En otras ocasiones, lo que juega un papel decisivo es la carga sentimental; ya saben, que si la chambrita que tejió la abuela o la que mamá guardó con celo para cuando le diéramos nietos. Y claro está que pesa también el factor económico. Cuando llegó nuestro segundo hijo, preferimos cantidad y resistencia a lindura y estilo; así que nuestro pequeño lució como retrato, con camiseros y mamelucos del mismo color y diseño.

Después de repasar estos y otros recuerdos, mi esposa y yo llegamos a una importante conclusión. Muchas veces, al elegir las prendas para el bebé –sea hijo, sobrino o futura progenie del mejor amigo-, pensamos en todo, menos en el bebé. ¿Cómo estará mejor protegido, más abrigado, más cómodo? ¿Qué necesita realmente un recién nacido? Esto es lo que deberíamos preguntarnos y no cómo se verá más “mono”, más cuidadito o más a la moda.

Para empezar con la última pregunta, un bebé recién nacido necesita protección frente a los agentes del medio ambiente, apoyo para regular su temperatura y comodidad para moverse. Y para brindarle todo esto, no se necesita de ropa excesivamente costosa, adornada o complicada. Calidad y sencillez es lo mejor.

La tela más amigable con la delicada piel del bebé es el algodón. Al ser una fibra natural, es fresca, transpirable y sin riesgos de provocar irritaciones o alergias. Para los camiseros, mamelucos y en general para todo lo que tocará directamente la delicada piel del bebé, la elección es, por tanto, el algodón.

Para protegerlo del frío, especialmente si nace en otoño o invierno, se pueden elegir tejidos de lanas naturales, como el cashmere. Este último, como bien te imaginarás, implica una inversión considerable, pero vale la pena, por lo suave, abrigador y acogedor que resulta. Además, si las cuidas bien, estas serán prendas que sin duda se heredarán con gusto.

Los recién nacidos y, en general, los bebés que aún no dan sus primeros pasos, no necesitan diminutos zapatitos, que pueden verse muy curiosos, pero resultar pesados e incómodos. Lo que sí necesitan es protección y calor en sus pies, por lo que un body o mameluco es lo ideal.

Por último, está la necesaria protección para la cabecita durante las salidas. Durante las primeras semanas, lo mejor es que el bebé no se exponga al sol ni a otras inclemencias del medio ambiente, pero siempre que sea necesario salir, es conveniente ponerle un sombrerito con ala para los días de sol o un gorrito abrigador, que también cubra sus orejas, para los días de frío.

La primera vez

No tema el cauto lector, que mi escrito de hoy no va de esa “primera vez” que despierta malsanas curiosidades e inspira leyendas, pero que la mayoría de las veces no merece más que olvido.

En realidad, este sobrevaluado y ultra capitalizado “Día del Amor” me ha puesto a pensar, por extrañas razones, en la primera vez que me puse a buscar departamento.

Digo “por extrañas razones”, porque la idea en aquel entonces no era mudarme con mi novia o montar mi departamento de soltero para llevar ocasionales conquistas; motivos que de alguna forma podrían relacionarse con la festividad de hoy.

Lo que buscaba con ese proyecto era justo lo contrario de lo que se vende para el 14 de febrero; anhelaba independencia, soledad, casi aislamiento. No contemplaba siquiera la opción de una mascota, pues antes que nada quería aprender a vivir conmigo mismo.

Ahora me hace gracia la forma por demás imprudente en la que llevé a cabo esa primera mudanza. No hice nada de lo que recomiendan los portales expertos en finanzas o bienes raíces.

No elaboré un balance de mis ingresos y mis gastos; ni siquiera me aseguré de tener un trabajo fijo, pues entonces era freelancer. Tampoco me pregunté si estaba realmente capacitado para labores que hasta entonces sólo había hecho en colaboración con la familia, como cocinar, hacer la limpieza o comprar la despensa (y no, no lo estaba). Y, para colmo, ni siquiera visité varios inmuebles, para luego elegir el más conveniente en cuestión de precio, ubicación y servicios, sino que me encapriché con un edificio de departamentos en la Condesa, el cual estaba maravillosamente cerca de la librería Rosario Castellanos.

Lo anterior suena a la receta perfecta del desastre, ¿cierto? Pero, ¿qué creen?, fue una de las experiencias más formativas y enriquecedoras de mi vida. Permítanme contarles. Si bien tomé la decisión y llevé a cabo la mudanza sin las menores previsiones, tampoco estaba tan desconectado de la realidad como puede pensarse.

Bien sabía que la Condesa era de las zonas más caras que podía considerar, dados mis módicos ingresos. Sin embargo, encontré la oferta de un estudio amueblado (mejor dicho, un cuarto, con cama, mesa y sillas plegables, parrilla para cocinar, fregadero y baño), con una tarifa de alquiler que bien podía permitirme.

Tal fue para mí la primera señal de que era el momento indicado para independizarme. La Condesa es una zona de la ciudad a la que le tengo cariño, pues ahí se encontraban las oficinas donde tuve mi primera oportunidad laboral como redactor y aunque el trabajo fue breve, por cuestiones que ahora no viene al caso mencionar, puedo decir que gracias a él viví una de las mejores etapas de mi vida adulta. Vivir en aquel lugar, por tanto, era una forma de rememorar los buenos tiempos.

Lo reducido del espacio que se ofrecía en alquiler no fue para mí un factor de desaliento, sino todo lo contrario. Un lugar tan pequeño no podía saturarse de cachivaches inútiles y esto era ideal para resistir la tentación de gastar en banalidades. Aquélla fue la segunda señal.

La inexperiencia en la cocina, los quehaceres y, en suma, en la administración de una casa (por modesta que ésta fuera) tampoco me hizo desistir. Por el contrario, me daba la perfecta ocasión para aprender. No niego que algunas veces padecí por haber quemado los últimos gramos de arroz que me quedaban o por haber cocinado una deliciosa sopa, sin antes considerar que no tenía tazones para servirla. Pero de padecer también se aprende y ahora me precio de que mis platillos son los más disputados en las reuniones familiares “de traje”.

¿Qué quiero decir con todo esto? ¿Que lo mejor es lanzarse a la aventura sin planes, recursos ni estrategias? ¡En modo alguno! La verdad es que si ahora vivo en un lugar más espacioso, mejor acondicionado y mucho más a mi gusto, es porque aprendí la importancia de organizar y planear. No obstante, si la vida o nosotros mismos nos ponemos en situaciones que no son las ideales, lo mejor que podemos hacer es aprovecharlas como reto y aprendizaje.

¿Por qué somos amigos?

Probablemente todos nos hemos formulado alguna vez esa pregunta, sobre todo al pensar en ese amigo que ama el baile y las fiestas, y nos arrastra a cuento evento social puede, mientras que nosotros preferiríamos escuchar música o ver películas en la tranquilidad del hogar.

Yo, como Susanita o Mafalda, me he preguntado muchas veces por qué sigo siendo amiga de esa persona que con frecuencia se pone “zanahoria y papafrita” y con la que, tras revisar detenidamente nuestros gustos, aficiones e intereses, concluyo que no tenemos nada en común.

No obstante, después de tanto preguntar, dudar y repasar una y otra vez la trayectoria de nuestra amistad desde que nos conocimos, me quedo en las mismas; pero sí que estoy dispuesta a salir corriendo para reunirme con él o ella a la primera invitación.

Afortunadamente, la ciencia tiene respuestas para ésa y muchas otras preguntas que nos quitan el sueño. Esta mañana, mientras hacía una investigación acerca de William Soto Santiago y la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, encontré un artículo con una interesante premisa.

El texto, que presentaba reseñas de algunos estudios científicos acerca de la amistad, afirmaba que nuestro cerebro reacciona en cuestión de segundos para identificar a esa persona que se convertirá en nuestro amigo inseparable. Se trata de un fenómeno muy semejante al del enamoramiento.

Según los estudios, cuando nos encontramos frente a esa persona con la que podremos establecer ese lazo de afecto, confianza y comunicación que denominamos amistad, se activan tres zonas en nuestro cerebro: la amígdala, el córtex prefontal y el córtex singular posterior).

La amígdala es una zona que registra las emociones y dispone a todo el organismo para responder ante ellas. Cuando sentimos miedo, por ejemplo, es gracias a la amígdala que todos nuestros sistemas se preparan para que podamos defendernos, ocultarnos o salir corriendo. En cambio, si se trata de una emoción positiva, como el afecto o la empatía, nos prepara para sentirnos bien y prolongar dicha sensación.

El córtex prefontal es la zona que nos ayuda a establecer juicios acerca de nuestro entorno, así como de los objetos o personas que se encuentran en él. Por último, el córtex singular posterior se relaciona directamente con sentimientos como la empatía.

En conjunto, estas tres áreas de nuestro cerebro funcionan como lo que podríamos llamar un “detector de amigos”. A este trío dinámico debemos el que podamos establecer relaciones inmediatas y espontáneas con personas a quienes acabamos de conocer en una fiesta, en una cafetería o hasta en una parada de autobús.

Claro que las experiencias compartidas, el conocimiento mutuo, la comunicación y el tiempo son esenciales para que ese “flechazo” de amistad se convierta en un lazo duradero. No obstante, la próxima vez que sientas esa “química” con la persona a quien recién te han presentado o con el nuevo compañero de trabajo que se sienta junto a ti, hazle un poco de caso a tus sensaciones. Podrías estar a punto de iniciar una nueva y muy valiosa relación de amistad.

Los ancestros de nuestros grandes colosos

El pasado fue un súper fin de semana. No sólo fue el primer “puente” del año, en honor a nuestra maltrecha Constitución, sino que el día extra de asueto, a fin de cuentas bien recibido, coincidió con el fin de semana del Super Bowl.

Como no tuvimos que ocuparnos demasiado con cuestiones como ir por el súper de la semana o preparar comidas, tareas y uniformes el domingo, ya que bien podríamos dejarlo para el lunes, nos dedicamos a planear la tarde futbolera.

La idea fue invitar a unos amigos cercanos, quienes también tienen niños de la edad de nuestros hijos, e invitarlos a una parrillada a la hora de comer, para después entregarnos al espectáculo deportivo.

Hacía mucho que no teníamos invitados; ni siquiera en Navidad y Año Nuevo, pues optamos por pasar esas fechas exclusivamente en familia. Por tanto, gozamos especialmente con los preparativos, las compras para la parrillada y hasta con la recogida, que pudimos hacer tranquilamente al siguiente día.

Pero quizá la experiencia más interesante que me dejó el súper fin, fue la breve, pero divertida investigación que hice con uno de mis hijos. Al pequeño le llamó la atención el moderno NRG Stadium de Houston. Su asombrosa fachada, que bien podría ser la de un aeropuerto  un centro comercial; su fino y verde césped, y sus cómodas butacas, que seguramente fueron adquiridas con la mejor compañía de asientos para estadio (o Stadium Chair Company) de los Estados Unidos; todo eso dejó a mi niño boquiabierto y lo llevó a exclamar: “¡Uy! Entonces nuestros estadios deben ser de los más viejitos del mundo”.

Yo, que creí y me cultivé adorando al emblemático estadio CU, nuestro estadio olímpico, me apresuré a decirle que no; que si bien no eran tan modernos, los recintos deportivos que hay en nuestro país datan, cuando más, de la segunda o tercera década del siglo XX y la mayoría han sido restaurados y remodelados desde entonces, para cumplir con los requisitos de seguridad a los que todo estadio debe apegarse.

Claro está que a esto, el niño respondió con otra pregunta: “Y entonces, ¿cuál es el estadio más antiguo del mundo?” Después del partido, le preguntamos al más famoso buscador de internet y encontramos que los grandes colosos, como el Azteca, el NRG Stadium, o el Camp Nou, tienen ancestros legendarios y muy interesantes.

Se los presento a continuación.

Estadio Olympia, en Grecia

Como tantos otros elementos de la cultura occidental, la palabra y el concepto de estadio tienen sus orígenes en la antigua Grecia. La palabra estadio viene del griego stadion, término que refiere a una medida de longitud equivalente a los 190 metros, aproximadamente. El Olymplia, donde se llevaron a cabo los primeros juegos olímpicos de los que se tiene registro (año 776 a.C.), fue un recinto que se construyó en torno a una pista de atletismo que medía, precisamente, un estadio. De ahí que, posteriormente, los lugares construidos para que se llevaran a cabo eventos deportivos tomaran ese nombre.

Estadio de Domiciano, en Roma

Su construcción fue ordenada por el emperador romano Domiciano (51-96 d.C.), por ello se le dio su nombre. También fue sede para eventos de atletismo y actualmente, su forma elíptica marca los límites de la Piazza Navona, en Roma, Italia.

Coliseo Romano

Aunque no albergaba eventos deportivos, sino feroces luchas de gladiadores y fieras salvajes, el Coliseo es uno de los antecedentes más importantes en lo que a recintos para espectáculos se refiere. Los remanentes de su magnífica estructura constituyen uno de los principales atractivos de la Roma moderna.

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El regreso de la historia

Hace unos días, al comprar un boleto de avión de Interjet, me llegó una noticia de un periódico norteamericano, donde se decía que los Estados Unidos deberían de entrar a la guerra con México para poner orden en este lugar de una vez por todas y así doblegar la seguridad en su país.

Para nosotros los mexicanos, el prospecto de una guerra con los Estados Unidos de Norteamérica es impensable y hasta ridículo, algo que es un gran error, debido a que en una confrontación lo último que se debe de pensar es que el modo de operar de nuestro bando es el único y absoluto, ya que es este modo de pensar lo que causa la derrota en cualquier situación.

El gran estratega militar  y filósofo chino, Sun-Tzu, sabiamente indica “Conoce a tu enemigo y a ti mismo y vencerás”; esto significa que para hacer frente a cualquier reto, hemos de saber cómo piensan y actúan nuestros adversarios y no solamente encadenarnos al cómo pensamos nosotros.

En este caso, debemos de entender que nuestros adversarios, por así llamarlos, son profundamente bélicos y la guerra no es un evento extraordinario para ellos, sino una parte de la vida que ha forjado a sus ciudadanos desde el comienzo de su existencia, en el año de 1776.

Debido a esta antigüedad, la actividad bélica se ha convertido parte de la vida norteamericana y se ha transformado en un instrumento político de suma eficacia, al que los norteamericanos constantemente recurren, siendo esto además y con toda razón una fuente de orgullo nacional que portan sus ciudadanos a donde sea que estos vayan.

Por el otro lado, nuestro país, aunque es uno sumamente violento, no es un pueblo guerrero ni conquistador de ninguna manera, ya que la última vez que estuvimos en guerra fue en tiempos de la revolución de 1917, al derrocar al gobierno del generalísimo Díaz, un soldado de primera clase y un líder con fortaleza de hierro.

En México, la guerra es una actividad digna para otras naciones y nunca una que nos pueda involucrar, consecuentemente haciéndole una actividad totalmente ajena a nosotros, por lo que nunca la creemos posible; sin embargo, nuestros adversarios, como ya mencionamos, son de un pensar muy distinto y la guerra entre los dos pueblos es una posibilidad latente y una que todos los mexicanos deberíamos de tomar mucho en cuenta.

Nuestra mejor apuesta es abogar por la paz de una manera honorable o formar alianzas sumamente poderosas militarmente, que puedan ayudarnos en un conflicto armado, de lo contrario estamos verdaderamente perdidos.

De hecho, nuestro país ya sabe lo que es enfrentar a los vecinos del norte, ya que lo hicimos en el año de 1846 y el asunto salió muy mal, ya que nos dieron una sacudida que nadie nos ha dado, aunque hemos perdido guerras contra otras naciones.

No olvidemos que la historia siempre se repite y que lo impensable no lo es así siempre.

El ejercicio de la conciencia

Hace dos semanas comencé un curso de preparación para presentar el TOEFL, un examen que quiero tomar para aumentar beneficios a mis credenciales como profesionista, así como para obtener un dominio contundente y absoluto del lenguaje del mundo, que hoy en día, tras 300 años de expansión ininterrumpida, tiene plantadas sus raíces en todos los rubros del mundo de una manera dominante.

Recuerdo que al haber tenido la idea de tomar este examen me cuestioné mucho del por qué hacerlo, si en mi trabajo actual no utilizo la lengua inglesa de ninguna manera y ningún día, sin embargo, algo me decía que tenía que tomar este paso tan importante, uno que tomaría sacrificio y tiempo de mi parte.

Muchas veces, los seres humanos decimos, cuando tomamos una acción, conocer la razón por la cual la llevamos a cabo, que algo nos dijo; sin embargo, no sabemos qué es ese “algo” que nos aconseja, además de que rara vez nos lo preguntamos, si es que lo hacemos en algún momento.

Aquellas personas quienes sí se hacen esta pregunta han llegado a conclusiones muy distintas, que a la vez se enlazan de cierta forma al final del día y en el resultado definitivo del análisis.

Algunas personas atribuyen el significado de este “Algo” a la voz de la conciencia, ya que para algunas personas, quienes cada vez reducen en número debido al cauce del mundo y la dirección que éste ha tomado, ya que el día de hoy la conciencia es una espectro enterrado en el olvido del inconsciente colectivo.

La conciencia es un atributo humano que nos permite ver conscientemente la verdad de las cosas, actuando como un juez cuya corte se encuentra tejida íntimamente en el espíritu que la alimenta.

Cuando esto es así, es decir cuando un cuerpo ha alimentado la conciencia y crea este juez interior, es posible alcanzar estándares existenciales muy elevados, tan elevados que es posible actuar con virtud absoluta, tanto al ser observados como al estar en soledad; el segundo es el aspecto óptimo del comportamiento humano a donde se deben de dirigir todos los esfuerzos del día a día, ya que es ahí, en el ejercicio incorrupto y desinteresado de la virtud, donde se encuentra la paz.

No obstante, este cultivo de la conciencia absoluta y blanca no se obtiene más que con el trabajo diario y constante, ya que el cultivo de una conciencia limpia no es un trabajo como el de un carpintero, quien trabaja arduamente para terminar una pieza o utensilio y para al terminar poder descansar, sino que corresponde más al trabajo del ama de casa, quien ha de asear su hogar diariamente, prácticamente sin descanso, de lo contrario, su casa se llenará de polvo y mugre.

El cultivo de una conciencia pura es también muy parecida a la labor educativa que tienen los padres para con sus hijos, es decir, una labor que nunca se acaba hasta nuestro último respiro.

Cómo se crea el calor de hogar

A nadie debería extrañar el hecho de que mientras diciembre nos trajo días más calurosos que los del verano, enero está transformando nuestras ciudades en hábitat de pingüinos. El invierno, la estación más fría del año, comienza entre el 21 y el 22 de diciembre, y es en los meses de enero y febrero cuando se alcanzan sus puntos más álgidos, en los que verdaderamente se puede llorar de frío.

Bueno, quizás lo último es exagerado en un país como el nuestro, pero si ahora divago acerca de las inclemencias del invierno es porque nuestro hogar, dulce hogar, se transforma en un congelador en cuanto se da el mínimo descenso en las temperaturas.

Hay varios factores que se conjuntan para que esto pase. No hace mucho que nos mudamos a este apartamento, así que nuestro mobiliario no es precisamente abundante; algunas habitaciones, como la recámara principal, reciben muy poca luz solar; pequeñas hendiduras en puertas y ventanas permiten que el aire frío entre como por su casa y en aras de mantener la amistad con el medio ambiente, nos hemos rehusado a instalar cualquier tipo de calefacción.

Pese a todo ello, amamos nuestro departamento, estamos encantados con el rumbo y las distancias, y nuestros vecinos son más que aceptables. Hemos de hallar, por tanto, la forma de dar calor de hogar a nuestro inmueble, sin hacer gastos desmedidos de dinero y energía.

Después de consultar algunas revistas de interiorismo, diseño y decoración, encontramos que la climatización del hogar puede lograrse con ayuda de otros elementos que acondicionan nuestra casa, como las cortinas, los muebles o los materiales para pisos. De esta forma empezaremos a dotar nuestro apartamento de ese calor tan necesario, al tiempo que le daremos un toque más personalizado.

Estas son algunas ideas que comenzaremos a implementar:

Cortinas gruesas

Las cortinas no sólo cumplen con la necesaria función de regular la cantidad de luz que entra en una habitación, también sirven para conservar el calor y contrarrestar el frío. Si eliges cortinas de telas gruesas, como la pana o el terciopelo, conseguirás las dos ventajas, porque podrás oscurecer más los espacios, cuando sea necesario y ponerle más barreras al viento helado.

Tapetes

La madera y las alfombras son dos de los materiales para pisos que mejor conservan y difunden el calor. Sin embargo, ambos pueden ser costosos y además requieren una considerable inversión de tiempo y dinero para su mantenimiento. Si colocar este tipo de materiales no está dentro de tus posibilidades, opta por los tapetes; además de que son una excelente opción decorativa, son más fáciles de lavar que las alfombras y también tienes la opción de guardarlos cuando no se requieran.

Burletes para puertas y ventanas

Como ya les decía, las corrientes de aire pueden colarse fácilmente por la parte baja de puertas y ventanas. Existen varias opciones para resolver el inconveniente, como colocar cerradores o barras de goma o aluminio. Pero una idea más sencilla y decorativa es confeccionar unos cojines alargados, llamados burletes. Se recomienda elaborarlos con telas gruesas y rellenarlos con hule espuma. Para que no se muevan, se pueden fijar con velcro a las puertas.